ARGELIA NAVIDAD 2006
DIA 1 (26/12/06) - El puerto de AlicanteDespués de comer en Alcoi salimos hacia Alicante, Juanillo, Alonso, Carlos, Babe, Xavi y nosotros dos, en total 7 personas y 4 vehículos. El puerto estaba a tope de argelinos, al poco rato llegaron los dos coches de Extremadura (Mario, Ricardo, Álvaro y Félix), nos pusimos en la cola para sacar las tarjetas de embarque, los argelinos se nos colaban por todos sitios, por suerte vino una chica de Romeu y Cía. que nos recogió toda la documentación y nos dijo que al cabo de un par de horas lo tendríamos listo, pasamos el resto de la tarde entretenidos pegando los adhesivos a los coches, tomando unas cervezas y charlando tranquilamente. Sobre las 8 embarcamos y serían las 10 de la noche cuando por fin salió el ferry. |
DIA 2 (27/12/06) - Tlemcen y la familia
Lachachi
A
las 8 de la mañana llegamos a Orán, salimos del ferry y nos pusimos a la
cola, había muchísima gente, todos argelinos, la coincidencia con la
fiesta del cordero se hacía notar, eso sí, la realización de los trámites
tenía lugar por riguroso orden de salida del ferry, y .... no fuimos de
los primeros en salir !!!
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Entre
papeleo, declaración de divisas, registro de los vehículos, seguros,
cambio de moneda, etc., empleamos 5 horas. A mitad de los trámites
apareció Mustapha, el que sería nuestro “guía”, por llamarle de
alguna forma, el resto del viaje. A
la salida de Orán pusimos gasoil, con poco más de 8 euros llenamos el
depósito. Comimos de fábula en uno de los pueblecitos que íbamos
cruzando, ensaladas, patatas fritas con arroz y dos bandejas enormes
llenas de costillas de cordero, salchichas y kefta, después del te de
rigor continuamos el viaje.
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Llegamos
a Tlemcen con las últimas luces de la tarde, fuimos directamente a la
empresa textil de la familia Lachachi, allí nos encontramos con Vicent,
Óscar y David y conocimos a Hamid y a su padre. Metimos todos los coches
en la nave y nos dejaron pasar la noche en la sala de exposiciones.
Cenamos abajo en la nave y dormimos todos desparramados por la sala de
exposición, unos tumbados en sofás, otros en el suelo con colchones y
algunos abajo, dentro de sus coches. DIA 3 (28/12/06) – De Tlemcen al cielo
A las seis de la mañana empezó a sonar el “famoso” despertador con los cantos del Imam convocando a la oración, estuvo un buen rato sonando hasta que Babe se levantó a pararlo, Jordi y yo nos partíamos de risa. Salimos
de Tlemcen siendo todavía negra noche, con las primeras luces del día y
habiendo hecho poco más de 30 kilómetros Alonso empezó a tener
problemas con el embrague, Carles lo eslingó hasta el siguiente pueblo
y allí hicimos parada y fonda hasta que el problema quedó solucionado. Para
entretener la mañana fuimos a dar un paseo hasta el mercado de alimentos,
el aspecto de las frutas y verduras era exquisito, mucho mejor que el de
aquí, aprovechamos para comprar huevos, cebollas, patatas, mandarinas y
alguna cosilla más, tenían incluso sardinas. Dimos una vuelta por las
calles que rodeaban el mercado, no había mucho ambiente, nos sentamos en
un cafetín a tomar unos tés, hacía mucho frío, más que nada por el
viento. |
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Con
el Suzuki ya reparado continuamos, no dejaban de sorprendernos las
gasolineras que íbamos pasando, todas ellas con tremendas colas de coches
esperando para repostar, no entendíamos el motivo y Mustapha tampoco nos
lo supo explicar, pero llegó un momento, bastante más al sur, en que las
gasolineras empezaron a aparecer vacías, aún no sabemos el motivo... Solo
paramos una vez para repostar, todo el mundo aprovechó para llenar los
jerris y los depósitos suplementarios, íbamos encontrando controles
policiales por la carretera, pero como el coche de Mustapha iba delante no
nos preocupamos de nada, a última hora de la tarde el guía y su copiloto
pararon para rezar, dos coches siguieron, alguno paró a tomar café, nos
fuimos disgregando y vimos que yendo solos también pasábamos los
controles sin ninguna dificultad. Se hizo de noche y empezábamos a estar
hartos de tanto coche, los últimos controles ya estaban siendo cansinos,
era necesario aparcar, entrar en comisaría y apuntar los datos de todos
nosotros, no habíamos parado en todo el día, ni tan siquiera para comer,
pero Mustapha insistió, por no decir que nos obligó, para llegar a
Taghit. Serían más de las 10 cuando llegamos al oasis de Taghit, Mustapha nos llevó directamente a las dunas y allí acampamos, nos esperaban sus amigos sentados alrededor de una hoguera, acabamos la velada alrededor del fuego, tomando te, vino argelino y copas varias mientras escuchábamos sus canciones, bajo una fría y estrellada noche africana. |
DIA 4 (29/12/06) - Taghit y los escoltasDesayunamos en las
dunas bajo el agradable sol de la mañana, luego entramos en Taghit, uno
de los oasis más bonitos del Sahara, fuimos directos a la gendarmerie, la
policía estaba muy preocupada, a la vez que cabreada, pues la noche
anterior les habían avisado de nuestra llegada y no aparecimos, incluso
nos buscaron un buen rato sin éxito.
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| Solucionado
el tema burocrático, hicimos algunas compras básicas (pan y agua) y nos
fuimos, escoltados por la policía, a ver los gravados rupestres, de allí
a un pequeño museo y acabamos visitando la Kasbah
restaurada de Taghit. |
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Cogimos
carretera hasta Timimoun, otro día sin parar a comer, cada coche iba
picando algo de sus provisiones, hicimos toda la ruta escoltados por los
gendarmes, con un coche delante y otro detrás, solo parábamos cada 60-80
kilómetros, cuando tocaba el cambio de guardia. Al
llegar a Timimoun fuimos directos al hotel, como ya era tarde pasamos al
comedor a cenar, mientras nos servían una sopa de
textura dudosa apareció de la nada un grupo folclórico bailando y
cantando (o mejor dicho, chillando) a todo pulmón, se pusieron pegados a
nuestra mesa, eran un montón y el ruido que hacían era ensordecedor, eso
sumado al aspecto de la comida que nos estaban sirviendo hizo que nos
diera un ataque de risa de los buenos, tomamos unas copas en el salón y
nos acostamos sin ducharnos, pues no había agua caliente. DIA 5 (30/12/06) - El desierto más hermoso del mundoNos levantamos tarde, conseguimos ducharnos con agua caliente, que buena falta nos hacía, desayunamos e hicimos algunas fotos, pues desde la terraza del hotel las vistas de la sebka de Timimoun eran realmente espectaculares. |
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