LIBIA 2007

 

Martes 7 Agosto (Barcelona-Civitavecchia)

A media tarde nos juntamos con todo el grupo en el puerto de Barcelona, solo llegar ya vimos en la cola el Discovery de Búbu y Mireia, al poco rato llegó la invasión de Defender’s, Roger con Ani y Ada, Joan con su hermano Carles, Manel y los de Zaragoza, sobre las siete de la tarde embarcamos en el ferry con destino Civitavecchia. Cenamos en la terraza de una de las cubiertas, al lado de la piscina, un pica-pica variado del que destacaron las tortillas de patatas y sanfaina que hizo Ani y los bocadillos de merluza de Mireia.

 

Miércoles 8 Agosto (Civitavecchia- Túnez)

A las 3 de la tarde llegamos a Civitavecchia, pasamos una larga y aburrida tarde esperando para embarcar en el ferry de Túnez, lo conseguimos bien entrada la noche y algunos tuvimos el “privilegio” de llevar el coche en la cubierta exterior, con vistas al mar y baño de sal incluido. El ferry no tenía nada que ver con el anterior, montones de tunecinos dormían por los suelos, familias enteras “acampaban” en cualquier rellano, incluso debajo de las mesas del comedor, andar por los pasillos implicaba taparse la nariz e intentar no tropezar con maletas, bolsas, bultos, pies, piernas o cabezas tapadas con toallas. La mejor opción fue encerrarse en el camarote a dormitar, así pasamos las 18 horas de la travesía.

 

Jueves 9 Agosto (Túnez)

Salimos los últimos del ferry, con los coches rebozados de sal, nos pegaron un manguerazo y listos, directos a la cola de la frontera, tardamos 4 horas en cruzarla. Paramos en un área de servicio, tomamos unos bocadillos y carretera hasta Gabes, a la una de la madrugada llegamos al hotel Oasis.

 

Viernes 10 Agosto (Túnez- cruce frontera Libia-Sabratha)

Desayunamos en el hotel y a las 9 salimos de Gabes, solo paramos en Ben Guerdane a poner 20 litros de gasoil de contrabando, por seguridad, pues en las primeras gasolineras de Libia siempre hay cola. A poco más de 30 kilómetros estaba la frontera, dejamos todos los pasaportes y a esperar, eran las 12 del mediodía, el calor intenso y las ganas de trabajar de los aduaneros escasas, sobre todo si no había ningún tipo de aportación que aligerara el peso del matasellos, aprovechamos para picar algo, nos entretuvimos mirando la distribución de carga de cada coche y de vez en cuando nos acordábamos de los parientes del funcionario que tenía nuestros pasaportes arrinconados encima de su cochambrosa mesa. 

La entrada en Libia fue mucho más sencilla y rápida, Lamine ya nos esperaba con todo el papeleo resuelto, nos dio el “carnet de passage”, pusimos las matrículas árabes, cambiamos moneda y listos, fuimos directos al albergue de Sabratha, al lado de las ruinas romanas. Pasamos una tarde tranquila y relajada, paseando por las bulliciosas calles de la ciudad, hicimos algunas compras y cenamos en el campamento unos espagueti que nos hizo Roger.

 

Sábado 11 Agosto (Sabratha-Ghadames)

 

Antes de salir lavamos los coches, todavía cubiertos de sal, con la manguera del jardín. Paramos a poner gasoil (a 0,08 euros el litro, así da gusto) y seguimos por carretera hasta Kabaw, donde paramos a visitar los antiguos graneros fortificados.

 

 

El calor volvía a ser insoportable, decidimos avanzar un poco y paramos a comer en un restaurante situado en la gasolinera del desvío de Nalut, el menú fue pollo etíope rustido y de postre melón y sandía, nos saltamos el te para ganar tiempo. 

Continuamos por carretera hasta Derj, el paisaje iba cambiando poco a poco, ya se empezaba a ver arena, hicimos los 100 kilómetros que nos separaban de Ghadames de noche, llegamos sobre las 10 y fuimos directamente al camping, nos dimos una ducha, los servicios espléndidos como siempre, la puerta no cerraba, la luz escasa (esto es de agradecer, cuanto menos veas mejor...), olor indeseable y el grifo de agua fría que salía rozando el punto de ebullición. Cenamos puré de patatas con frankfurts, y en la sobremesa, entre cafés y cubatas, hubo briefing y se cargaron los wpts. 

Domingo 12 Agosto (Ghadames)

Desayunamos y dedicamos parte de la mañana a la reorganización de coches y a pequeñas reparaciones, luego nos acercamos hasta el pueblo para visitar la parte vieja de Ghadames, con Lamine de guía, era mediodía y el termómetro rondaba los 43 grados, le pedimos la “visita corta”, por suerte en los oscuros callejones del casco antiguo se estaba fresquito.

 

 

 

Aprovechamos para hacer las últimas compras (pan, agua, frutas y verduras), llenamos gasoil hasta los topes, ningún sitio abierto para comer, las calles desiertas bajo un sol abrasador, 46 grados, cada cual se buscó su sombra y picamos algo de pie junto a los coches, a los pocos minutos ya estábamos en marcha, un poco de asfalto y enseguida cogimos pista. 

Cruzamos una hamada inmensa, el paisaje árido y desolado a la vez que bello, la pista pedregosa e insoportable, rompe-coches total, no paramos de saltar y botar lo que quedaba de tarde, sobre las ocho paramos para acampar e hicimos balance: un soporte del amortiguador trasero roto y el GPS estropeado. Cenamos patatas a la riojana y nos acostamos pronto, el calor y la pista rompedora habían podido con nosotros.

 

Lunes 13 Agosto (Camino del Ubari)

Manel nos despertó a todos a las 7 de la mañana, desayunamos, Jordi hizo un apaño con el amortiguador, la pista seguía pedregosa y cansina, cruzamos un cañón (Marlboro country) y pasamos junto a un árbol fósil, los bonitos paisajes adornaban la agonía de la pista, rompimos el soporte del otro amortiguador y llegamos a Hassi in Nachia, un pozo en medio de la nada, repleto de dromedarios.  

Allí paramos a comer, era mediodía y el sol nos machacaba implacable, 41 grados a la sombra, el suelo quemaba, el coche quemaba, el agua quemaba, la piel quemaba..., Jordi se metió bajo el coche y sin mucha fe le hizo otro apaño al amortiguador con la ayuda de Bubu. No comimos nada, solo bebíamos y nos pulverizábamos continuamente con el flú-flú, cargamos agua del pozo, bajamos presiones y empezamos las dunas, entrábamos en el Ubari. 

Roger nos quiso obsequiar con una imagen gráfica de la que se nos venía encima, y se quedó estacado un par de veces, avanzamos un poco más por pequeñas dunas y suelo duro y al caer la tarde paramos a acampar, duchita, cena y a dormir.

 

 

Martes 14 Agosto (Ubari)

Todos felices, todos contentos, seguimos nuestra ruta hasta que llegamos a la primera duna, hay quien se quedó, otros la saltamos y algunos la sobrevolaron...

 

 

 

Seguimos adentrándonos en el desierto del Ubari, las dunas se iban sucediendo, Manel, que llevaba a Lamine y a Arafa iba abriendo camino, detrás el capitán maravillas y nosotros, el resto del grupo quedó un poco separado, hubo varias enganchadas, hacía calor y no apetecía jugar a sacar el coche con la pala y las planchas, el winch no paraba de trabajar.... así de entretenidos tiramos unos 35 kilómetros y mientras estábamos peleando con una duna nos avisaron por la emisora que Joan no se encontraba nada bien, dimos media vuelta y nos juntamos todos otra vez. 

Mientras Manel (Doctor House), se ocupaba del paciente ingles(Joan), bajo un parasol Kas limón, montamos el súper toldo que había fabricado Mireia, para variar volvía a ser mediodía y el sol insistía en castigarnos con latigazos de fuego, aunque el toldo hacía su trabajo, la posición de los coches en U para aguantarlo y el calor que emanaba la propia lona hizo que debajo se creara un microclima ideal para el cultivo de la fresa, pero nosotros nos asfixiábamos vivos, cada cual acabó donde mejor pudo, las sombras más codiciadas estaban completas y lo mejor acabó siendo tumbarse bajo los coches. 

Al cabo de 3 o 4 horas Joan resucitó y seguimos un poco más,… más dunas, más enganchadas y volvimos a separarnos, a la cabeza House y el capitán maravillas, en medio quedamos nosotros solos y detrás, a considerable distancia, los demás, más lentos, pues Búbu empezó a tener problemas con el turbo, después de unos momentos de caos donde nos separamos demasiado unos de otros, lío de rodadas y la noche cayéndonos encima conseguimos reagruparnos y acampar, mañana sería otro día.

 

 

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