A la hora de comer hicimos un picnic al lado de la vieja estación de Tendrara, por la tarde pista y más pista, con el objetivo de cruzar el Rekkam por su parte más oriental hasta llegar a Figuig.  

Acampamos en una casa en ruinas pero con estupendas vistas de las dunas rojizas que bordean el Chott Tigri, hicimos una hoguera y cenamos unas patatas a la riojana todos pegados al fuego.

 

DIA 4:   ICH, un pueblo con encanto

Nos levantamos y empezamos a preparar el desayuno, pusimos a hervir la leche de cabra que nos quedaba pero ésta se cortó, con lo cual hicimos queso y aunque salió chiquitín estaba delicioso, lo comimos acompañado de pan y tomate.  

Blanca, yo y los niños bajamos andando hasta las dunas rojizas del Chott Tigri, hicimos algunas fotos y cogimos arena, los chicos nos recogieron más tarde con los coches, aprovechando así para jugar un poco con la arena. Seguimos por la misma pista hasta que el paisaje de repente, como por arte de magia, cambió por completo, cruzamos una puerta estelar y aparecimos en los Pirineos.  

Llegamos a una llanura donde el verde de la hierba mojada brillaba sobre la tierra rojiza, había agua por doquier y grupos de vacas pastaban apaciblemente por los alrededores, incluso había una fuente de la que salían tremendos caños de agua, a la cual acudían las jóvenes de las khaimas cercanas, y no tan cercanas, con sus burros a llenar todos los recipientes posibles para abastecer de agua a sus familias. 

Aprovechamos para refrescarnos, lavarnos un poco y cargar agua en los coches y seguimos nuestro camino, cruzando el Chott y enfilando la subida a las montañas, desde donde las vistas eran espectaculares.   

 

Paramos en otra Khaima a dejar ropa y tomar el te y al final llegamos al asfalto.

Cogimos la carretera dirección Ich, pocos kilómetros antes de llegar nos cruzamos con un Land Rover con 4 militares, nos hicieron parar, nos preguntaron donde íbamos y nos dijeron como llegar, eran muy simpáticos, les dimos un montón de camisetas y como agradecimiento nos dieron una garrafa con 5 litros de suero de leche de cabra, insistieron en acompañarnos un trozo y al final hasta se hicieron una foto con los niños. Nos despedimos y a los pocos kilómetros nos encontramos de frente con otro vehículo militar, uno de los ocupantes se nos presentó como el responsable del asentamiento militar de Ich, se subió al Toyota de Jordi y Blanca, nos acompañó hasta el pueblo y después de dejar nuestros datos en la comisaría nos hizo un tour turístico de casi una hora por la bella población de Ich.

Ich es una pequeña y bella población situada al límite más oriental de Marruecos, con callejones empedrados, pasadizos cubiertos con chamizo y casas de adobe, todo a su alrededor es ya Argelia. Un espectacular palmeral envuelve de verde la hermosa aldea rojiza, donde sobresale, airoso, el minarete de la mezquita, pintado de blanco inmaculado.  

Una vez visitado el asentamiento retomamos la pista, paramos a comer, y empleamos lo que quedaba de tarde en llegar a Figuig, donde cenamos y pasamos la noche en el hotel.        

DIA 5:   Paseo por Figuig

 

Disfrutamos, desde la terraza del hotel, de las fantásticas vistas del palmeral de Figuig, hicimos algunas fotos, las pasadas Navidades estuvimos justamente al otro lado de aquel estrecho paso entre montañas, en Argelia, no más de 3 kilómetros nos separaban del país vecino. 

 

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