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Encendimos una hoguera para hacer la carne a la brasa, estaba deliciosa, pero como cayeron cuatro gotas acabamos cenando todos dentro del camión. A la mañana siguiente cogimos la pista que salía en diagonal, la cual nos llevó a escasos kilómetros de Foum Zguid, Vicent y compañía buscaron un taller para reparar el camión, hacía mucho frío y llovía, me senté en la terraza de un cafetín, estuve allí más de 2 horas viendo la vida pasar e hice algunas fotos. Por la tarde llegamos a Tata, donde nos encontramos con la tribu de Castellbisbal. Pasamos la Nochevieja en el camping-albergue de Tagmoute, nos dejaron un salón para cenar y la familia nos preparó un cuscús, a parte Jordi R. hizo una kefta gigante y pescado a la plancha, todo estaba realmente delicioso. Celebramos la nochevieja con cava, turrón, polvorones y dulces navideños varios, aunque para variar acabamos tomando las uvas antes de las doce, nos caíamos de sueño.
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El primer día del año lo empezamos con un desayuno colosal: msemen, miel, jobz, aceite, quesitos, mantequilla, mermelada, café, leche y te.
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Después de pasear por el pueblo e intentar robar algunas fotos a las mujeres que recorrían las calles tapadas hasta las cejas nos despedimos de la tribu, que ya emprendía la vuelta a casa, nosotros continuamos hasta Akka.
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En Akka nos despedimos de Vicent y seguimos dirección Guelmin, paramos a dormir en el camping de Bouizakarne y como nos dio pereza montar la tienda nos metimos los 3 en una minúscula pero coqueta habitación enfrente de una descomunal piscina, que por aquel entonces estaba vacía. Desayunamos en el jardín y seguimos hasta Guelmin, pasamos la mañana recorriendo pistas y palmerales, paramos en una pequeña casa de adobe para dejar algo de ropa, la mujer nos invitó a un té con cacahuetes y la hija pequeña me pulverizó con una colonia cuyo “aroma” no me pude quitar de encima durante varios días. Volvimos a Guelmin y nos acercamos a Plage Blanche, nada que ver con el espectáculo lamentable que vimos en verano, el lugar había recuperado su paz y su belleza, hacía un día precioso y soleado con lo cual nos acercamos a la playa y comimos allí mientras Bruna iba contenta de un lado a otro oliendo todo lo que encontraba por la orilla. Por la tarde paramos en la pista que baja a Ford Bou Jerif, allí acababa una etapa del “Africa Race”, vimos pasar la primera moto y un par de coches, uno de ellos era Schleisser, y nos fuimos a dormir al balneario de Abbainou. |
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Antes de partir hacia el norte dimos un paseo por un tranquilo bosque de arganes y tomamos un té en Guelmin. Aquella noche la pasamos en el camping “Les Oliviers”, un lugar tranquilo y encantador, con césped bien cuidado y coloridos árboles frutales, estuvimos muy a gusto.
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Después de una noche de lluvia amaneció un día espléndido, desayunamos en una terraza del paseo marítimo de Essaouira, dimos un paso por la medina, compramos un pollo asado, pan y unos dulces árabes y nos fuimos a comer al camping de La Plage. Pasamos la tarde en la playa, jugando con Bruna. |
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Nuestro último día en Marruecos lo empleamos en subir hasta Moulay Bousselham, dimos un paseo por la playa, hicimos una merienda-cena en los chiringuitos del puerto y pasamos la noche en el camping, como hacía frío y llovía cogimos un bungalow. A la mañana siguiente autopista hasta Tánger, pequeño caos en el puerto (como siempre) y a primera hora de la tarde ya estábamos en Tarifa.
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