MARRUECOS ORIENTAL
Y EL RIF
Día 1Llegamos a Marruecos sobre las cinco de la tarde, paramos en un bosquecillo a las afueras de Tánger a merendar, el cielo estaba cubierto y lloviznaba. Cogimos autopista hasta Meknes y de allí fuimos hasta Azrou, donde cenamos harira, salade, kotban y frites en un chiringuito local cercano a la Gran Mezquita y dormimos en el Hotel Panorama, rodeado de bosques de cedros. Día 2 Nos levantamos a las 8, desayunamos, dimos un pequeño paseo por los bosques cercanos al hotel para que nuestra perra Eura estirase un poco las patas, llenamos depósitos de gasoil y cogimos carretera hacia el sur, cruzando los bosques de cedros. Pasamos por el cruce que lleva al “Cedre Gouraud”, nos desviamos para verlo. Ya de vuelta paramos un rato en pleno bosque de cedros, Eura aprovechó para echarse unas carreras y comer nieve. |
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Volvimos a desviarnos hasta Akelmane de Sidi Alí, el paisaje era espléndido, todavía se veían restos de nieve en las laderas de la montaña. Al retomar asfalto nos
encontramos con un camión volcando y presenciamos como en pocos minutos
otro camión grúa lo devolvía a su posición correcta. Continuamos hasta
Er-Rachidia, era Domingo y todo estaba muy tranquilo, había muchos
restaurantes cerrados, paramos a comer en un chiringuito, casi ambulante,
salade, kefta con frites y te con verbena, pues no tenían menta. Seguimos
por la carretera, el valle del Ziz nos dio la bienvenida como siempre con
sus espléndidas vistas panorámicas, paramos en el géiser, cruzamos
Erfoud y cogimos la pista dirección Merzouga y el Erg-Chebi. Con las últimas luces de la tarde montamos el campamento en medio de las dunas. A Eura el desierto le gustó, empezó a subir y bajar dunas como una loca, acabando agotada y sedienta. Cenamos un buen plato de migas regadas con un Ribera del Duero bajo una noche estrellada. Día 3
Una vez desmontado el campamento y aprovechando que llevábamos las presiones de los neumáticos bajadas, Jordi decidió probar el coche nuevo y empezó a saltar dunas, cada vez más altas, metiéndose de lleno en el interior del Erg, el coche se portó y conseguí sacar buenas fotos. |
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Ya
en pista dura, puro desierto de piedra, encontramos un pozo y paramos a
refrescarnos un poco, pues el sol ya empezaba a calentar de lo lindo.
Mientras ellos subían presiones yo repartí globos, cintas y abalorios
para el pelo a unas niñas que vivían en una haima cercana.Continuamos
hasta un tranquilo oasis, paramos para tomar un tentempié y vimos a tres
jovencitas que nos miraban desde lejos con curiosidad, les dimos
pintalabios, jabones y adornos para el pelo hasta que al final acabaron
acercándose, uniéndose a nuestro mini almuerzo. De repente se acabó la paz, un grupo de ruidosas motos y quads llegó en sentido contrario al nuestro, unos pararon, otros continuaron, otro se pegó un leñazo, después empezaron a aparecer coches, uno de ellos pasó a toda leche por medio del palmeral sin atender a que allí había gente descansando y también gente viviendo, entre ellos niños pequeños. Cuando nos pareció que se había acabado el goteo turístico retomamos pista, pero la fiesta aún no se había acabado!!!, empezamos a cruzarnos con coches de cara, 8, 15, 20, más!... venían muchísimos más!, aquello no se acababa, era una caravana sin fin!!!,... nos apartamos a un lado, intentamos tomar pistas paralelas, era horroroso!!!. Durante más de dos horas nos fuimos cruzando con todo tipo de 4x4, creo que vimos todos los modelos del mercado, desde modestos Suzuki, hasta un par de Hummer, pasando por el nuevo Pathfinder, aquello era increíble, creo que contamos más de 100!. Intentando evitar aquella masificación escandalosa y, en general, mal educada, nos metimos por pistas más alejadas, cruces de puentes, increíble pedregales, tremendos agujeros..., hasta que oímos a Ángel decir por la emisora: “estoy para cambiar el aceite”. No le hicimos mucho caso, pensando que se refería a la dureza de la pista, pero resulta que se quedó con el coche encasquetado en medio de un tremendo agujero, de donde le tuvimos que sacar con el winch, poniendo antes unas cuantas piedras para evitar el gran escalón y evitar que se dejara la parte trasera del coche en el suelo. |
| La tranquilidad volvió cuando dejamos la pista que iba a Erfoud y tomamos rumbo este, dirección Boudnib. Hartos de pista plantamos el campamento al atardecer en una explanada infinita, cenamos un plato de macarrones con vino del priorato y nos acostamos prontito, pues aquel tormento de pista nos había dejado rotos. |
Día 4
Continuamos hasta Boudnib,
solo nos quedaban unos 15 o 20 kilómetros de pista, cuando ya se divisaba
el asfalto vi a una chica a lo lejos moviendo los brazos y haciéndonos señales,
nos acercamos y era un grupo de 3 chicas andaluzas que estaban
participando en una prueba de orientación y se habían quedado
enganchadas en la arena, Ángel las sacó un en momento con la eslinga y
seguimos sin más hasta el pueblo. Paramos
en un cafetín a tomar el té, justo enfrente había una tienda de
colchones y Ángel se llevó un par de ellos más los dos soportes de
madera y un montón de cojines, mientras Jordi, Ángel y el chaval de la
tienda intentaban poner toda la compra en la baca y amarrarla bien, Eura y
yo nos sentamos a la sombra del chamizo de aquel cafetín contemplando el
espectáculo.Seguimos
por carretera hasta Bouarfa, ciudad muy tranquila, donde repostamos y
paramos a comer. A la salida de Bouarfa cogimos pista, anduvimos un rato buscando la ruta correcta atravesando otra vez pedregales y oueds en mal estado, hasta que encontramos la pista buena. |
| Pasamos
por una antigua estación abandonada, de la época de los franceses, de
repente perdimos de vista las rodadas hasta que nos dimos cuenta de que la
pista seguía por la misma vía y allí que nos metimos. Después de
realizar un asombroso y espectacular tramo entre los raíles de la vía, a
bastante altura, pues circulábamos por encima del puente que se construyó
para franquear el oued ed Defla, nos apartamos de la pista principal y
plantamos el campamento debajo de la vía, pues ya empezaba a caer la
tarde. |
Día 5
Después de un mini desayuno
y una vez recogido el campamento nos volvimos a incorporar a la pista, a
los pocos kilómetros vimos una haima a la derecha y paramos para dar
parte de la ropa que llevábamos. Vino a nuestro encuentro un hombre
joven, al que le dimos unas cuantas bolsas de ropa, las mujeres al vernos
desde la haima subieron a traernos huevos y un tarro de leche. Al final acabamos todos dentro de la haima, donde nos ofrecieron una bandeja con requesón, un enorme vaso de leche a cada uno y el típico te a la menta. Pasamos un agradable rato con aquellas gentes, que nos trataron de maravilla y continuamos nuestra ruta. |
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Unos kilómetros más adelante nos desviamos de la pista para acercarnos a visitar la antigua mina de cobre del jebel Klakh, realmente el lugar era espectacular. Nos metimos en una de las entradas de la mina, Jordi bajo un poco hasta la entrada del túnel e hizo estas fotos. |
| Allí
nos cruzamos con un todoterreno belga en el que viajaban una pareja y un
perro, fueron este perro y Eura quienes rompieron el hielo y estuvimos
charlando un rato con ellos, pues no es muy habitual encontrarse con
viajeros en pistas como aquellas, tan alejadas de las rutas
convencionales. |
| Más
adelante, paramos en otra haima, esta vez solo les dimos ropa y no nos
quedamos a tomar el te, pues el tiempo pasaba rápido y el viento soplaba
cada vez más y más fuerte. |
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