NAVIDADES 2005
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DIA
1: Lo que mal empieza bien acaba.... Salimos de casa a
las 7 de la mañana, yo en condiciones lamentables después de pasar una
noche de vómitos, diarrea y mareos, en la que apenas dormí 4 horas. Por
delante un montón de kilómetros hasta Almería más 6 horas de ferry
hasta llegar a Melilla, nuestra puerta de entrada a África. A la altura de
Benicarló paramos en una gasolinera y, casualidades de la vida, nos
encontramos con Jordi de Castellbisbal, que también bajaba para
Marruecos, charlamos un rato, aún no tenían muy claro si cruzarían por
Algeciras o por Almería, quedamos en llamarnos para ver si coincidíamos
en Nochevieja. Esa fue la única parada que hicimos y Jordi le pisó para
intentar pillar a los de Alcoi. Pasado Alhama de
Murcia copiamos por la emisora a Alonso y nos dijo que él acababa de dar
la vuelta y subía para arriba otra vez, ya no le copiamos más y no estábamos
seguros de si le habíamos entendido bien, llamamos a Carles y al final
nos encontramos en el área de servicio de La Hoya. Allí estaba todo el
grupo de Alcoi, en el súper camión, un Magirus Deutz: Markus, Edna-“la
Jefa”, Andreas, Danielle- “Dani” y Juanillo, en el Mercedes, Carles,
pero ...... donde estaba el Suzuki???, pues sí, lo habíamos entendido
bien por la emisora, Alonso y Jordi estaban de vuelta a Alcoi, habían
roto el motor. Ya todos, o casi
todos, juntos continuamos hasta Almería, donde llegamos a las 3 de la
tarde, una vez solucionado el tema de las tarjetas de embarque se fueron
todos a comer, a mi aún se me revolvía todo al pensar en comida y me
quedé durmiendo en el coche. Serían las 5 de la tarde cuando embarcamos,
Javi y Silvia nos vinieron a despedir al puerto de Almería. A las 12 de la
noche pasadas desembarcamos en Melilla, la primera parada fue en la
gasolinera, llenamos todo lo rellenable para aprovechar el buen precio que
tiene allí el combustible (gasoil a 0,699 ) y nos fuimos a la frontera,
que a aquellas horas estaba bastante tranquila, por suerte!!!. En la frontera
tuvimos el primer susto, sellamos el pasaporte sin problemas, pero a la
hora de arreglar el papeleo del coche a nosotros no nos dejaban entrar en
Marruecos, decían que la última vez habíamos entrado con un Discovery y
no tenían constancia de que habíamos salido con él. Después de un
largo rato de discusiones infructuosas Jordi ya se veía pasando las
vacaciones de Navidad en Melilla, pero al final les consiguió convencer
mostrándoles otros sellos del pasaporte, de años posteriores a la “no
salida” por Beni-Enzar, donde constaba que había entrado en Marruecos
con el Discovery desde Mauritania, por fin entraron en razón, le hicieron
el papeleo del coche y nos dejaron entrar. A partir de ahora guardaremos
la copia blanca de importación temporal del vehículo con más cariño
que antes... Ya en Marruecos cruzamos Nador y paramos en uno de los últimos cafetines a cenar, yo volví a quedarme en el coche, no quería ver, ni oler, ni tan siquiera escuchar hablar de comida. Continuamos unos pocos kilómetros más y paramos a dormir al mismo lado de la carretera, eran más de las 3 de la madrugada, caímos todos rendidos.
DIA
2: Las mil y una vueltas al lago Aunque pasé bien la noche me
desperté con un ataque de temblores y me quedé un ratito más en la cama
mientras los demás picaban algo para desayunar. Continuamos por carretera
hasta Taourirt, donde teníamos que juntarnos con otro coche de Alcoi
(Cocentaina), un Mitsubishi donde viajaban Vicente y sus dos hijos, Óscar
y David. Aprovechamos la parada en este pueblo para trámites diversos,
cargar combustible, cambiar moneda, compras de última hora (pan, agua,
fruta, huevos, aceitunas, etc...) y también para almorzar en un cafetín.
Lo que tenía que ser un
pequeño almuerzo se convirtió en una comida por todo lo alto: ensaladas,
aceitunas, kefta, frites, jobz,..., además a Markus le supo a poco y
pidió costillas de cordero !!!, aquello parecía la mesa de
Nochebuena, había comida para un ejército, aún así la aprovechamos
bien y lo que sobró nos lo llevamos en un tupper. A la salida de Taourirt cogimos pista, hacía muchísimo frío, soplaba un fuerte viento y empezaba a lloviznar. A los pocos kilómetros paramos para bajar la presión de los neumáticos del camión, justo al lado de la vía del tren. |
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Seguimos por pistas de montaña,
llegamos al asfalto y seguimos por carretera hasta Tanecherfi, luego
volvimos a coger pista y empezamos a divisar un lago.
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Estuvimos subiendo y bajando
pistas un buen rato, vimos el lago desde todas las perspectivas posibles,
teníamos la sensación de movernos en círculos, cada vez bajaba más la
temperatura y se puso a llover con más ganas, había mucha niebla y la
pista cada vez estaba más embarrada. Andreas, que ejercía de
navegador, llevaba el track de su último viaje y nos dijo por la emisora
que allí cerca había una casa abandonada donde podríamos acampar y al
menos cenaríamos un poco protegidos de la lluvia y el viento. Por suerte
“la casa”, por llamarle de alguna manera, estaba bastante cerca y
llegamos todos sin problemas, eso sí, tanto los coches como nosotros
quedamos pringados de barro hasta las orejas. Una vez en la casa hicimos
unas “reformas” para volverla un poco más confortable, se le puso una
lona que cubriera todo el techo, con una pala se allanó el suelo, que
estaba cubierto de restos de paja y porquería variada, pues la usaban
como establo y habilitamos una sala como cocina y la otra como salón,
donde encendimos un fuego a
tierra para calentarnos y para hacer la cena. En aquel hotel de lujo
celebramos el cumpleaños de Jordi con un menú de categoría, buenos
embutidos y quesos, tortilla de patatas, carne a la brasa, arroz y todo
ello regado con un buen vino del Priorato, con el que Markus y Andreas
intimaron mucho. De postre un panetone hizo de pastel de cumpleaños
improvisado con velas incluidas y como no, cava para acompañar, aunque
Juanillo hubiera preferido unas “profiteroles” con chocolate caliente.
Acabamos la noche todos pegados al fuego y nos acostamos con peste a
ahumado. DIA
3: El Rekkam más largo del mundo Nos levantamos y estaba todo
helado, Vicente nos preparó un te calientito que se agradeció un montón
y desayunamos algunas magdalenas, galletas y bollos diversos. A la hora de salir el camión
no arrancó, se había quedado sin batería, con la ayuda de la Pick-up,
el Mercedes y unas pinzas quedó todo solucionado. Continuamos por pista y
paramos en una khaima cercana donde Andreas había dormido en su anterior
viaje y les dimos algo de ropa, luego pista, pista y más pista, la
siguiente parada fue para hacer unos retoques mecánicos al camión. Siguiendo por la pista
pasamos por un pozo donde algunos aprovecharon para llenar algún depósito
de agua, el día iba avanzando y aún nos quedaba un largo trecho para
salir del Rekkam, ese día no paramos ni a comer, cada uno iba picando lo
que podía dentro de los vehículos, nosotros solo comimos algunas de la
chocolatinas que llevábamos para dar a los niños. Intentando encontrar el rumbo correcto llegamos a un punto en el que si queríamos seguir por donde indicaba el GPS debíamos cruzar una torrentera o oued seco. Aunque aquel escalón se hubiera podido salvar más atrás sin muchas complicaciones, el personal tenía ganas de jugar y todos se metieron de lleno en él, camión incluido, pasando cada uno por donde mejor pudo o más rabia le dio, allí estuvimos un buen rato entretenidos probando las habilidades de las máquinas. |
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El camión hizo una demostración de poderío subiendo una “pared” de mas de un metro sin esfuerzo alguno y dejamos el suelo tan removido que al final Carles tuvo que eslingar al Mitsubishi de Vicente para sacarle del hoyo, pues no consiguió subir por ningún lado. |
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Seguimos por pista hasta
Matarka y continuamos siguiendo waypoints dirección Anoual. Lo que tenía
que ser una tranquila bajada por el Rekkam se estaba convirtiendo en una
carrera contra reloj, todo con el fin de llegar a algún punto con
cobertura para llamar a Alonso y Jordi, que en teoría debían estar esperándonos
en Er-Rachidia, no sabíamos nada de ellos desde que dieron la vuelta en
Alhama de Murcia con el motor roto. En teoría, cuando nos separamos,
ellos regresaban a Alcoi para cambiar el motor del Suzuki y coger el ferry
del día siguiente por la tarde, bajando por carretera hasta Er-Rachidia
para volver a juntarse con nosotros a la salida del Rekkam. Se estaba haciendo de noche,
hubo un momento en que perdimos de vista la pista, los del camión
aprovecharon la parada para sacar algo de atrás y al abrir la persiana se
dieron cuenta de que un mueble lleno de estanterías se había venido
abajo con todo lo que llevaba dentro incluido, ahí reventó de todo,
cervezas, botellas de cava, leche, latas varias, paquetes de galletas,....
mojando parte de su ropa, mantas y sacos de dormir. Mientras intentaban limpiar y
poner un poco de orden dentro del camión nosotros aprovechamos para dar
algunas vueltas intentando encontrar la continuación de la pista y algún
sitio para acampar, pues se estaba haciendo de noche. La pista la
encontramos, pero de acampar nada de nada, se decidió seguir de noche
hasta Anoual, donde si había cobertura. Se hizo negra noche y cada
vez costaba más encontrar la continuación de la pista, dimos un montón
de vueltas y cuando ya estábamos a punto de tirar la toalla y acampar sin
llamar a Alonso, encontramos la pista buena, seguimos un poco más, todos
íbamos pendientes de la cobertura del móvil, al final Jordi consiguió
hablar con Alonso, estaban en un albergue de Merzouga. Allí mismo paramos
y acampamos, estábamos agotados, además hacía muchísimo frío y un
viento infernal, picamos algo deprisa y corriendo y nos fuimos todos a la
cama. DIA
4: Erfoud, el reencuentro Nos levantamos, desmontamos
campamento y seguimos la pista hasta Anoual. Cogimos carretera hasta
Talsinnt y nos fuimos directos a la gasolinera, pues todos íbamos un poco
necesitados de combustible, pero sorpresa!!!, no tenían ni gasolina ni
gasoil, pues nada, al mal tiempo buena cara, aprovechamos para tomar un te
y desayunar, aunque no había mucho para elegir, lo único comestible que
tenían en el cafetín era pan con quesitos. Carles aprovechó la parada
para que le repararan el neumático pinchado. Seguimos por carretera hasta
Beni-Tajite, allí por suerte si tenían combustible y pudimos cargar los
depósitos al máximo. Continuamos por carretera,
antes de llegar a Gourrama vimos el desvío de Boudenib, paramos, miramos
mapas y decidimos desviarnos hacia el sur, Carles aprovechó la parada
para cambiar la rueda, pues la que le habían reparado no estaba bien
equilibrada y le estaba dando problemas. Carles y nosotros salimos
antes y le pisamos un poco para llegar a Erfoud lo antes posible y poder
reparar por segunda vez el neumático. A última hora de la tarde nos
juntamos otra vez con el camión y Vicente en Erfoud, la rueda ya estaba
casi reparada. Aparcamos al lado del zoco y el personal se empezó a
dispersar, realizamos compras varias, entre ellas kilos y kilos de
mandarinas, tantas que la mandarina se convirtió en el alimento estrella
del viaje, comíamos mandarinas a todas horas!!!. Carles llamó a Alonso antes
de salir hacia Merzouga y dio la casualidad de que también estaban en
Erfoud, enseguida les copiamos por la emisora y en pocos minutos
aparecieron allí, por fin nos habíamos juntado todos!!!. Empezamos a
contarnos las anécdotas del viaje y Alonso nos dijo que después de su
odisea particular ellos ya le habían puesto nombre al Suzuki, a partir de
ahora se llamaría.....”la béssstia”. Cuando por fin apareció todo
el mundo y todas las compras estuvieron hechas cogimos las pistas hacia
Merzouga, aunque era negra noche le pisamos bastante y nos tragamos
bastantes baches, resultó que el albergue estaba tocando a la carretera
de Rissani, con lo cual nos chupamos toda la pista hasta Merzouga, esa fue
la segunda nocturna del viaje, vendrían muchas más.... Fuimos directamente hasta el Albergue Mohayud, donde Alonso ya tenía un “amigo” casi íntimo llamado Alí, y como nos gustó el lugar, el precio era correcto y a todos nos apetecía una duchita caliente nos quedamos. |
| Cenamos de categoría: harira, un arroz con verduras que fue recibido con mucha alegría por parte de “la Jefa”, calabacín rebozado, kalia y de postre macedonia de frutas, estaba todo delicioso. |
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DIA
5: Ruge “La Bestia” y ............ruge el piloto !!! Pusimos el despertador a las 8 sin pensar en el horario marroquí, con lo cual a las 7 de la mañana ya estábamos en pie, que putada!!!....para una noche que teníamos suite de lujo!!!. Al salir fuera vimos a Alonso y Jordi con sus monos de mecánico dando algunos retoques a “La Bestia”, Carles y Juanillo también estaban ya levantados, nos fuimos los 6 a desayunar y como aún era temprano y había gente durmiendo nos fuimos a “jugar” a las dunas. |
| Empezamos a saltar por la arena y a entrar cada vez más hacia el interior de aquel mar de dunas, primero iba la Bestia, detrás Carles con su Mercedes y nosotros con la Navara, bajamos presiones y estuvimos un buen rato duneando hasta llegar a una subida de pendiente pronunciada. |
| Después de algún pequeño intento
sin éxito Carles y nosotros nos plantamos, no teníamos ganas de
“quedarnos”, además a Carles el coche no le acababa de ir bien, le
rateaba.
La Bestia hizo honor a su
nombre y saltó la duna, metiéndose aún más adentro, había momentos
que ni le veíamos, solo se escuchaba rugir el motor.... hasta que de
repente se oyó por la emisora la voz de Alonso que decía “Carles, me
he quedado”. Pues iba a ser que no!!!, no se habían quedado,
simplemente se escondieron entre las dunas y le pegaron “la bola” a
Carles para que entrara a buscarles y se quedara, y así fue, después de
varios intentos del Mercedes para intentar saltar la duna el coche se quedó
empanzado de lleno en medio de la cresta de la duna. |
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