MAURITANIA 2005
Viernes
29 de Julio – Sábado 30 de Julio: La
noche más larga
Empezamos el viaje el mismo
Viernes 29 de Julio al salir del trabajo, los coches ya estaban cargados y
preparados en los respectivos garajes, todos estábamos agotados después
de una semana que se nos hizo eterna y en la que cada noche nos daban
“las tantas” preparando equipajes, comprando provisiones, organizando
bolsas y paquetes y lo peor de todo.... intentando meterlo todo en el
coche de la forma más organizada posible. Pero el día más esperado por
fin llegó, salimos de trabajar, nos cambiamos de ropa y sin comer nos
montamos en el coche y pasamos a recoger a Javi y Silvia por su casa, eran
las 4 de la tarde cuando salíamos de Terrassa. Tuvimos suerte con el tráfico
y no paramos hasta Alcoi, donde llegamos a las nueve de la noche. Allí
nos juntamos con Max, Abi y Jael, los integrantes del tercer coche que
formaba la expedición “Oualata 2005” (ja, ja, ja,....). Después de
cenar llenamos depósitos y continuamos hasta el puerto de Almería,
llegamos a las dos de la madrugada, todo estaba muy tranquilo, sacamos las
tarjetas de embarque y nos tumbamos a dormir en los bancos del puerto.
Cada vez iba llegando más gente, todos eran marroquíes, hacía frío y
cada vez había más ruido, era difícil dormir, algunos se fueron a
pasear, otros se metieron en el coche, cualquier tentativa de dormir fue
imposible. A eso de las seis de la madrugada llegó nuestro ferry, tuvimos
suerte y fuimos los primeros coches en embarcar, con lo cual subimos
enseguida a la cola del pasaporte y en menos de 5 minutos los tuvimos
sellados. El trayecto hasta Nador era de seis horas, el ferry iba a reventar, pasamos el tiempo tirados por el suelo dormitando en una de las cubiertas, el trayecto se nos hizo eterno. A la una de la tarde del Sábado llegamos a Nador, llevábamos unas 30 horas sin dormir y 18 sin comer. Por suerte los trámites en el puerto de Nador fueron bastante rápidos, paramos en el chiringuito de siempre a tomar un te a la menta y compramos pan, tomates, cebollas, ajos, peras y plátanos. A la salida de Nador paramos en un bosquecillo al lado de la carretera para hacer una especie de desayuno-comida-merienda y ya se nos acercaron los primeros niños, con lo cual ya empezamos a vaciar coches dando ropa, gorras y algunos juguetes. Continuamos por carretera
hasta Taza y una vez pasada la población montamos el “chiringuito” al
lado de un riachuelo, cenamos bajo las estrellas y a las nueve todos a la
cama, después de 1.600 kilómetros y más de 40 horas sin dormir estábamos
destrozados. Domingo
31 de Julio:
800 kilómetros de asfalto, multas y averías Nos levantamos a las seis de
la mañana y ya teníamos un “amigo” que nos esperaba para invitarnos
a desayunar a su casa, pero para ganar tiempo al final le invitamos
nosotros a él, aunque creo que, por la cara que puso, el café lo encontró
muy fuerte, luego al ponerle leche condensada ya empezó a poner mejor
cara... Seguimos nuestra ruta pasando por Fez, Ifrane y Azrou. Un poco antes de llegar a Kasba Tadla paramos a comer en un típico chiringuito adosado a la carnicería: tajine, kefta, brochette, frites, salade y te, todo riquísimo, como siempre. En la gasolinera de al lado rellenamos combustible y agua y seguimos nuestro camino. |
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A la entrada de un puerto de
montaña, camino de Marrakech, pegamos un acelerón muy brusco para
adelantar de golpe a 5 coches más un camión en un mini tramo entre dos
curvas y a partir de ahí nuestro coche empezó a hacer ruido. Cuando ya
empezaba a anochecer llegamos a Marrakech y ahí empezó la fiesta,
atascos, pitadas, niños colgados de los coches, en un momento dado Javi y
Silvia se pasaron un semáforo en rojo con tan mala suerte que les paró
la “police” y nos tocó el poli borde, con lo cual la única manera de
que le devolvieran el permiso de conducir y poder salir de ahí fue
pagando una multa de 400 Dh., ninguna de las excusas y explicaciones que
dimos surgió efecto. Continuamos hasta Chichaoua, era nuestro segundo día
en Marruecos y ya nos metimos dos horas de conducción nocturna, no
tenemos remedio!!!. Volvíamos a estar agotados, acampamos al lado mismo
de la carretera, montamos el campamento, hacía muchísimo frío y todos
íbamos vestidos con la ropa que llevábamos para dar, la pinta que llevábamos
no tenía desperdicio, cenamos y nos acostamos que serían las doce de la
noche. Lunes
1 de Agosto: Fiesta de cumpleaños al lado del mar Después de desayunar un poco
y recoger el campamento seguimos por carretera hasta Tiznit, donde nos
encontramos con Ángel. Tomamos un te, algunos aprovecharon y también se
zamparon un buen bocata marroquí, hicimos alguna compra (tomates,
patatas, cebollas, pan y agua) y seguimos la ruta. Serían las cuatro de la
tarde cuando llegamos a Tan-Tan Plage y paramos a comer en el Restaurante
Belle Vue, en la terracita al lado mismo de la playa, el sitio era genial
y la comida riquísima, evidentemente comimos pescado. Pasadas las seis de la tarde continuamos nuestro camino y paramos a acampar en una zona de dunas justo al lado del mar, la arena estaba muy blanda y empezaron las primeras enganchadas pues como había mucho “mono” de pista todos se tiraron como locos a “jugar” con los coches en la arena, incluso tuvimos que bajar presiones y tirar de winch más de una vez. |
| Montamos el campamento que ya era
negra noche y celebramos mi cumpleaños, con pastel y velas incluidas, al
lado del mar bajo una noche estrellada típicamente africana, no se puede
pedir nada más. |
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Martes
2 de Agosto: Fiesta saharaui bajo las estrellas Continuamos por carretera y
paramos en Tarfaya a tomar zumo de naranja y té a la menta. Abi, Jael y
yo nos fuimos de “compras”, pues queríamos pillar algo para fumar y
conocimos a un chico que a parte de vendernos lo que queríamos nos contó,
en perfecto español, que había estado 11 meses en Canarias a donde llegó
en una patera en la que iban 38 personas (4 marroquíes y los 34 restantes
de Ghana), después de una travesía durísima de 8 horas, al final la
policía lo pilló y le devolvieron a Marruecos. Seguimos nuestra ruta y
paramos a comer en Casa Josefina, en el Puerto de Layoune, como siempre
que paramos aquí nos dimos un buen homenaje gastronómico: bogavante,
pulpo, chocos, pargo, corvina,... Por la tarde paramos en
Boujdour a comprar pastelitos en la “Patisserie Manolo” y nos tomamos
en te en el chiringuito de enfrente. Continuamos 10 o 15 kilómetros más
hasta la bajada de la playa y allí montamos nuestro campamento. Enseguida vinieron los saharaui de las khaimas cercanas a darnos la bienvenida y a invitarnos a cenar con ellos. Les dimos ropa, gorras, juguetes y improvisamos un pica-pica cena, donde comimos todos juntos sentados en la arena, a partir de ahí la fiesta surgió sola, pusimos música y todos nos pusimos a bailar, estuvimos con ellos hasta bien entrada la noche, una vez los pequeños se acostaron nos quedamos los mayores conversando y vinieron las primas de Abdellah con una tetera, era té saharaui hecho, como manda la tradición, con el agua de la lluvia, estaba delicioso, aunque hacía bastante frío la compañía era grata y estuvimos charlando y tomando te hasta bien entrada la noche. |
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Nos despedimos con promesas
de escribirnos, llamarnos y de pasar otra vez de vuelta, si podíamos,
para pasar otra velada juntos y ponernos la henna. Miércoles
3 de Agosto:
Golpe de estado en Mauritania
Madrugamos pues nos esperaba
un día muy largo, teníamos que cruzar las fronteras de salida de
Marruecos y entrada a Mauritania, a las 7:30 estábamos todos en pie y una
hora más tarde ya estábamos de ruta. Cuando solo nos faltaban unos 80
kilómetros para llegar a Dakhla nos llegó un mensaje de Nacho de Sevilla
y otro de Pepe diciendo que había habido un golpe de estado en
Mauritania, que tuviéramos mucho cuidado, vaya sorpresa!!!, eso era lo último
que esperábamos escuchar. A partir de ese momento empezó la movilización,
llamamos a la Embajada de Mauritania en Madrid, hablé directamente con el
embajador y me dijo que no había ningún problema, que él no tenía ningún
comunicado oficial y que podíamos entrar en el país perfectamente. Con
un poco de escepticismo llamamos a la embajada española de Nouakchott y
la chica que contestó nos dijo que ni se nos ocurriera entrar en
Mauritania, que en la calle estaban pegando tiros y que era peligroso, nos
recomendó quedarnos en Marruecos y esperar al menos un día a que se
calmaran las cosas, y por unanimidad eso es lo que hicimos. A partir de
aquí nuestros planes de vacaciones cambiaron por completo, la expedición
“Oualata 2005” pasó a la historia y empezamos a improvisar sobre la
marcha. Al entrar en la bahía de Dakhla paramos al lado de la playa, en los acantilados, y conocimos a una familia saharaui que nos “apadrinó” durante dos días, pasamos a ser una parte más de la familia. Nos prepararon la ceremonia del te, y una vez tomados los tres tes nos sirvieron la comida, nos habían preparado una ensalada marroquí y dos enormes fuentes de pescado, todo estaba delicioso, y de postre una gran bandeja de melón. |
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Después del café bajamos todos juntos a la playa, nos bañamos, nos tomamos otro te tumbados en la arena y estuvimos conversando hasta que empezó a caer la tarde.
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Nos fuimos a pasear por
Dakhla y a hacer algunas comprar, pues aquella noche nos comprometimos a
preparar la cena nosotros, el menú sería tortilla de patatas para todos,
y de postre “halua”, los típicos dulces marroquíes. A la vuelta del
paseo nos pusimos a preparar tortillas en cadena, aunque la verdadera
cocinera fue Silvia, creo que dentro de la khaima entre todos nosotros, la
familia saharaui, los vecinos de la khaima de al lado y algún otro amigo
suyo improvisado, éramos más de 20
personas. Después del aperitivo a base de pechuga de pavo, queso,
aceitunas y ensaladas de tomate y de arrasar con todas las tortillas, nos
tomamos los cafés y los dulces marroquíes que habíamos comprado en
Dakhla y una vez acabada la sobremesa nos fuimos a acostar todos a
nuestras tiendas, plantadas justo en la puerta de la khaima. Jueves 4 de Agosto: Como llegar a Tafarit y no morir en el intento Mientras estábamos
desayunando en la khaima con nuestros amigos saharauis, volvimos a llamar
a la embajada, no tenían ni idea de que decir, llamamos a Artouro,
nuestro contacto en Mauritania y quien nos arregló todo el papeleo del
seguro y cambio de moneda , nos dijo que estaba todo bien, que podíamos
entrar sin problemas. Decidimos irnos a Mauritania, pero en lugar de la
ruta prevista nos quedaríamos por el norte, evitando la capital. A las 9:30 salimos de Dakhla,
paramos dos veces a poner gasoil y rellenar jerris y tomamos el te de
rigor en la última gasolinera. Llegamos sin más a la nueva frontera
marroquí, vaya cambio!!!, hicimos todos los trámites de forma rápida y
organizada. Una vez pasada la frontera de salida, a unos 500 metros ya nos
estaba esperando Artouro, que tiene su oficina improvisada dentro de uno
de los coches que en su día quedó destrozado por causa de alguna de las
minas que aún existen por esta zona.
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Una vez acabados los trámites le pagamos los servicios prestados, nos despedimos y continuamos nuestro viaje dirección Tafarit. Cogimos la nueva carretera asfaltada que empieza allí mismo y tiramos unos 100 kilómetros dirección Nouakchott, nuestro coche hacía ya un ruido insoportable, íbamos con la música a tope y aún así era imposible acallarlo. Cuando nos pareció que según el GPS ya estábamos a la altura del Banc d’Arguin, dejamos la carretera y nos desviamos campo a través, rumbo W para buscar la pista que nos debería llevar hasta Tafarit. |
| Nos quedamos todos enganchados en la arena un montón de veces, se nos hizo de noche, hacía muchísimo viento y la visibilidad era casi nula, las enganchadas continuaban sin cesar, hubo algún momento en que tres de los coches se quedaban a la vez con lo cual cada uno se tenía que buscar la vida por su cuenta para desatascar el suyo, en una de las enganchadas, mientras intentábamos sacar el Patrol de Javi y Silvia con una eslinga, el gancho de nuestro coche se rompió, rebotando a toda velocidad contra el cristal trasero del Patrol y haciéndolo añicos, por suerte nadie salió herido, solo nos hubiera faltado eso... |
| Bien entrada la noche conseguimos
llegar a Tafarit, cogimos una khaima, cenamos y dormimos todos juntos en
la misma khaima, caímos muertos de agotamiento. |