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Fue en Noviembre de 1.995 cuando realizamos el primero de nuestros viajes a África y el país elegido fue Kenya. En el aeropuerto de Madrid empezamos a conocer a los demás compañeros de viaje, allí estaban Manolo y Amor de Benicarló, Elías y Maribel de Zaragoza, y Carlos y Carmen de Madrid. Pasamos toda la noche volando hasta llegar a Nairobi, la que fue nuestra puerta de África. La verdad es que ni nos dio tiempo de ver la ciudad, pues tal cual llegamos y una vez superados los trámites burocráticos del aeropuerto, nos montamos los ocho en una furgoneta de safari y salimos hacia Aberdares. Aquel era nuestro primer viaje a África y durante el trayecto no podíamos dejar de observar por las ventanas todo lo que sucedía a nuestro alrededor, así fuimos descubriendo que en África la vida se sitúa entorno a la carretera, gente paseando, trabajando o simplemente descansando, pequeños comercios, tenderetes de artesanía, minúsculos cubículos que hacían de colmado donde podías encontrar un poco de todo, chabolas, casitas,... todo estaba pegado a la carretera. |
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Antes de llegar a Aberdares hicimos alguna parada técnica en los clásicos bares donde al lado mismo venden artesanía y descubrimos la habilidad y simpatía de los vendedores, pues la mayoría podía hablar o al menos pronunciar perfectamente algunas palabras en español, o en el idioma que hiciera falta para llamar la atención del viajero y conseguir venderle alguna de sus mercancías. Realmente las tiendas son como la cueva de Alí-Baba, pues allí se amontonan miles y miles de objetos esperando comprador, máscaras, lanzas, utensilios de cocina, mesas y sillas, amuletos, instrumentos musicales típicos, tallas de madera de ébano, antigüedades, batiks, collares,... todo precioso y cuesta muy poco caer en la tentación! |
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Nos instalamos en un lodge en Aberdares donde pudimos disfrutar del magnífico entorno, pasear por sus cuidados jardines de espectacular flora y ver muy de cerca los primeros animales, pues paseando, sin ir muy lejos del hotel, nos tropezamos con gacelas, algunas jirafas e incluso con un avestruz despistada. A la mañana siguiente, mucho más descansados, salimos por carretera dirección al Lago Nakuru, famoso por la gran cantidad de flamencos rosas y la variedad de pájaros y aves acuáticas. Allí nos alojamos en el "Lake Nakuru Lodge", lugar estupendo, con cabañitas de madera, camas con mosquitera, pues por la proximidad del lago Nakuru es zona de muchos insectos y un comedor con terraza exterior desde donde las vistas de la sabana africana son espléndidas. Aquella misma tarde hicimos un safari por las inmediaciones del lago y ya empezamos a ver alguno de los grandes de África, como el rinoceronte,... es difícil explicar lo que se siente al tener tan cerca animales como este, estábamos tan cerca de ellos que incluso les oíamos respirar. |
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También vimos muchas jirafas que aprovechando el fresco del atardecer comían tranquilamente de las ramas de los árboles, numerosos grupos de cervatillos, todo tipo de monos jugueteando por los árboles, apacibles cebras pastando cerca de la orilla del lago y....miles y miles de flamencos rosas. Empezamos a andar por el suelo húmedo y fangoso del lago para poder acercarnos lo máximo posible hasta donde estaba aquella inmensa colonia de flamencos rosas, pero alertados por nuestra presencia, las aves empezaron a emprender el vuelo. El espectáculo de aquellos cientos de aves sobrevolando el lago al atardecer, pasando justo por encima de nuestras cabezas, fue maravilloso. |
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Después de visitar y disfrutar del Lago Nakuru continuamos el viaje y nos dirigimos al Parque de Masai Mara, la reserva más famosa de Kenya, prolongación del también famoso Parque del Serengueti en Tanzania, uno de los más vastos y ricos del África Ecuatorial. |
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A las orillas del río Mara viven manadas de elefantes, hipopótamos, ñus, rinocerontes, cebras, impalas, búfalos y, naturalmente los depredadores como leones y guepardos. |
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Nos alojamos en el "Masai Mara Sopa Lodge", un lugar encantador y completamente integrado en el entorno. Las habitaciones eran pequeños bungaloes con techo de paja y terraza, rodeados de hermosas flores y vegetación exuberante. El servicio fue excelente y la comida genial, especialmente los postres, pues había un variado surtido de dulces, repostería y pastelitos que estaban de fábula!!!. Cada noche después de cenar algún chico del lodge, todos ellos encantadores, nos acompañaba con un candil hasta la puerta de la habitación, desde el comedor se disfrutaba de fantásticas vistas de la reserva e incluso había una magnifica piscina donde refrescarse. |
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Dedicamos un día entero a recorrer la reserva de Masai Mara, vimos una familia de hienas con un montón de cachorros juguetones, una guepardo con sus crías que, como muy bien dijo Maribel, iban de "cursillo", pues mientras la madre intentaba dar caza a una gacela, los pequeñines corrían detrás, a una distancia prudencial, sin perder detalle. Presenciar esta escena de caza en pleno Masai Mara fue toda una experiencia, y al final la guepardo consiguió a su presa y alimentar así a sus pequeñines. |
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También vimos una pareja de avestruces con cuatro polluelos siguiéndoles los talones, inmensas manadas de búfalos y ñus atravesando la sabana, jirafas, elefantes, cebras, chacales, grupos de jabalís verrugosos bañándose en pequeñas charcas,....el espectáculo era continuo. |
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De repente, en medio de la pista, apareció ante nuestros ojos una cebra muerta y a su alrededor montones de buitres gritaban y se peleaban casi a muerte para conseguir parte de lo que ellos era un preciado botín, pudimos ver como uno de los buitres internaba su largo cuello en el interior de la presa para sacarlo segundos más tarde lleno de sangre y con parte de las vísceras del animal muerto colgando de su pico, aquello era un capítulo más de la vida cotidiana en el corazón de África, donde la vida y la muerte muchas veces se dan la mano. |
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Por la tarde entramos a visitar un poblado massai, y aunque ellos ya saben que vas a ir e incluso debes pagar para entrar es totalmente recomendable ir a verles, pues aunque ya están acostumbrados al turismo, una cosa si que es cierta, se muestran tal como son y lo que allí ves es su manera de vivir, no es ninguna interpretación ni montaje. Como todo poblado massai las cabañas donde viven forman un círculo que a la vez cierra todo el poblado, cada cabañita, fabricada con mezcla de barro, excrementos de animales y paja es habitada por una familia y consta de dos habitaciones, en una duermen los miembros de la familia y en la otra los animales. |
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Los hombres masai visten de color rojo, pues antiguamente, cuando eran cazadores, utilizaban este color para ahuyentar a los leones. Una parte importante de la alimentación de los masai es una combinación de sangre y leche de cabra que mezclan dentro de unas calabazas. Las mujeres masai realizan collares, pulseras y demás abalorios que intentan vender a los visitantes, son ellas las que son sus coloridos vestidos, grandes collares y pendientes que agujerean de forma impresionante sus orejas, dan una nota de belleza a estos pequeños poblados diseminados por toda la sabana. |
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Al salir del poblado dirección al lodge se nos puso un enorme elefante en medio del camino, a poco más de un metro del coche y no podíamos pasar, incluso nuestro guia Patricio se puso muy nervioso y nos rogó que guardáramos silencio absoluto para no poner nervioso al animal. Cuando el conductor ya empezaba a dar marcha atrás cuidadosamente, pues no veía clara la situación el elefante decidió por fin apartarse y dejarnos vía libre. |
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Al atardecer y ya de vuelta tuvimos la suerte de ver una manada de leonas con sus crías muy bien camufladas entre la vegetación, ver leones bajo una magnifica puesta de sol fue el mejor final a un inolvidable día de safari. |
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Después de pasar dos días fantásticos en Masai Mara, disfrutando de África en todo su esplendor, continuamos la ruta hasta llegar al Parque Nacional de Amboseli, situado a las faldas del Kilimanjaro. |
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En Amboseli el paisaje cambió bruscamente, grandes llanuras se abrían a nuestros paso y al fondo... el espectacular Kilimanjaro con su cumbre nevada. |
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Realizamos otro día completo de safari donde vimos todo tipo de animales, grandes elefantes con enormes colmillos, algunos acompañados de sus crías, hipopótamos totalmente camuflados, retozando dentro de lagunas cubiertas de verde, que solo se distinguían por los pajarillos blancos que les limpiaban la cabeza de parásitos, colonias de pelícanos nadando al lado de los hipopótamos, cebras y hasta incluso un búfalo en celo "provocando" al personal masculino de su manada. |
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Una espléndida puesta de sol nos mostró una inmensidad de colores que jamás habíamos visto. |
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Después de cenar nos sentamos a tomar un café con nuestros compañeros, ya amigos, bajo el porche, contemplando delante nuestro como decenas y decenas de jirafas, ñus, y cebras pastaban y bebían plácidamente,...no podíamos pedir nada más, aquello era el paraíso,...incluso el tiempo se detuvo. En Amboseli pusimos punto y final a nuestro safari por África, al día siguiente partimos hacia Nairobi y nos despedimos de nuestros amigos que continuaban safari en Tanzania. Nosotros hicimos noche en Nairobi, y aunque Ángels tenía fiebre y no se encontraba muy bien salimos a pasear un poco, visitando el museo y un pequeño y lamentable zoo-terrario que había delante, donde al menos con la entrada contribuimos a la alimentación de aquellos pobres animales. |
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Al día siguiente volamos hasta las islas Seychelles, donde tuvimos tiempo de visitar Mahe, Praslin y la Digue, disfrutar de sus paradisiacas playas y descansar, eso si empezando ya a pensar en cuando podríamos volver a África. |
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