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En Agosto de 1998 rompimos la tradición de viajar a África y decidimos visitar por primera vez el continente asiático, el país elegido fue Nepal. En esta ocasión nos acompañaron en el viaje Rosa, Yolanda y Montse. Salimos del aeropuerto de Barcelona dirección Londres y allí cogimos un vuelo de la PIA (compañía aérea paquistaní) que nos llevaría hasta Karachi, haciendo escala en Dubai, y en Karachi cogimos otro avión que nos llevo hasta Katmandú. Llegamos por la noche y aunque estábamos agotados salimos a dar una vuelta para estirar un poco las piernas después de tantas horas de avión. La primera cosa que nos llamo la atención fue el caos circulatorio de aquella ciudad y sus elevados niveles de contaminación, tanto la mayoría de transeúntes como los ciclistas y motoristas llevaban pañuelos en la cara para no respirar tanto humo. También constatamos que la gente era muy tranquila, nadie se nos acerco por ningún motivo, cosa que nos sorprendió gratamente acostumbrados como estamos a África, donde el agobio a veces llega a puntos indescriptibles. Nos alojamos y cenamos en el Hotel Blue Star. |
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A la mañana siguiente ya nos estaba esperando un guía llamado Laxman y con el fuimos a visitar la Stupa de Boadhanath, templo sagrado para los budistas y una de las stupas más grandes del mundo. Tiene 4 pares de ojos orientados hacia los cuatro puntos cardinales y está rodeado de banderuelas de oración, que según los budistas lanzan las plegarias al viento.
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Como cualquier templo de este tipo está rodeado por la parte exterior de los cilindros de oración. |
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De allí nos dirigimos a Patán, donde paseamos por sus calles y pudimos entrar a visitar algún templo. |
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Aunque tuvimos un día nublado y lluvioso hacia un tremendo bochorno debido a las altas temperaturas y gran humedad del país. A causa de esto la mayoría de templos están cubiertos de verdín y los patios interiores de los templos deben ser limpiados continuamente pues de no ser así los suelos de ladrillo rojo se convertirían en tullidas alfombras verdes. A continuación llegamos Bhaktapur, ciudad fundada el siglo IX cuyo nombre significa " la ciudad de los devotos", donde dimos un agradable paseo y comimos en un restaurante con unas magnificas vistas de los templos que nos rodeaban. Uno de los más significativos es el Templo de Nyatapola, el cual tiene cinco terrazas y es el mejor ejemplo de una pagoda. |
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Por la tarde nos llevaron a Pashupatinath, allí paseamos por los jardines llenos de traviesos monos, vimos los peculiares santones con sus largas melenas y frente pintada que por ahí deambulaban y nos sentamos a las orillas del Rio Bagmati, afluente del río Ganges. |
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El espectáculo entorno al río era de un gran colorido, niños bañándose y jugando, mujeres lavándose, comerciantes y cocineros echando los restos de comida, verduras y además porquería al río, tenderetes de bellas mujeres hindúes vendiendo flores y objetos para el culto a los muertos...y en la misma orilla los ghats donde tiene lugar las cremaciones. Desde allí pudimos contemplar una fantástica panorámica del templo de Pashupati, es uno de los templos hindúes más importantes y está consagrado al Dios Shiva. Tiene forma de pagoda, las puertas son de plata trabajada y el tejado lleva un baño de oro. Tan solo los hindúes pueden entrar en su interior. |
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Acabamos el día visitando Swayambhunath, lugar sagrado tanto para budistas como hindúes donde se pueden encontrar templos de las dos religiones y desde donde se divisa una espléndida panorámica de la ciudad de Katmandú. |
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A la mañana siguiente partimos hacia el interior del país, atravesando maravillosos parajes. Pudimos contemplar altas montañas, grandes cascadas, verdes valles, arrozales y ríos de gran caudal por estar en plena época de lluvias. |
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Disfrutando del paisaje llegamos a Pokhara, donde nos alojamos dos noches en el Hotel Bluebird, fantástico lugar desde donde se puede disfrutar, si el tiempo acompaña, de magnificas vistas de las montañas e incluso divisar el "Fish Tail" (Machhapuchre), 6993m). |
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En Pokhara visitamos las cascadas Devi's Fall, donde el caudal de agua era espectacular, desbordándose el río en varios puntos y de donde salimos empapados, pues el propio río provocaba una lluvia constante a todo su alrededor. Estuvimos en un campo de refugiados tibetanos viendo como las mujeres confeccionaban las alfombras de lana y aprovechamos la tarde para disfrutar de un agradable paseo por el Lago Phewa, desde donde también se pueden contemplar magnificas vistas de las montañas. |
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Partimos de Pokhara para empezar nuestro viaje hacia la selva y adentrarnos de lleno en la aventura...destino: la Jungla del Terai. El primer tramo lo hicimos en un camión, pero llego un punto donde los ríos estaban desbordados y pasamos todos nosotros, maletas incluidas, a unas pequeñas canoas de madera que nos permitieron cruzar el río, todo ello bajo una lluvia torrencial. En la otra orilla ya nos estaba esperando un jeep que nos acerco al logde en el interior de la selva. Nos alojamos en el "Machan Wildlife Resort", un sitio encantador en medio de la selva, con cabañitas de techo de paja y con candiles en las habitaciones, pues no había luz. |
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Allí paseamos por la selva, montados en elefantes, intentando ver al tigre o al rinoceronte asiático, tarea nada fácil. Pero la suerte nos sonrió y a última hora de la tarde pudimos ver una pareja de rinocerontes con su cría.
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También dimos un paseo a pie por la selva, donde la vegetación era exuberante, sobrepasándonos en altura en muchas ocasiones y donde debías estar atento pues era normal que al ir apartando la vegetación se te pegaran enormes sanguijuelas a la piel. Acompañados por naturistas de la reserva fuimos descubriendo diferentes especies vegetales típicas de la zona, todo tipo de aves e incluso encontramos huellas de tigre, aunque nos quedamos sin verlo pues como nos comentaron es uno de los animales más difícil de ver. |
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A la mañana siguiente también nos dieron una charla sobre el elefante asiático, sus costumbres, su hábitat, alimentación, como enseñarle y que cuidados necesita, a la vez que los propios cuidadores nos enseñaron a montar en ellos tal y como lo hacen allí, subiendo por su trompa y dándoles órdenes para que te suban hasta su cabeza, y aunque vistos desde abajo no parecen tan grandes cuando estás en su lomo ya no opinas lo mismo. |
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Después de pasar dos días fantásticos y tranquilos en la selva continuamos el viaje, ya de vuelta a Katmandú, pasando por Daman, pequeña y humilde población de montaña, situada a unos 2500 metros y rodeada de bosques llenos de una especie de monos blancos. |
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Nos alojamos en el "Everest Panorama Resort", situado en lo alto de una cumbre con excelentes vistas de las montañas por todos lados y aunque cuando llegamos a última hora de la tarde el cielo estaba completamente nublado a la mañana siguiente si pudimos contemplar algunas cimas de los Annapurnas que asomaban entre las nubes. |
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Pasamos nuestro último día en Katmandú realizando compras de última hora por los alrededores de la plaza Durbarde, vimos los templos eróticos y entramos también a ver la Kurami o diosa viviente, venerada por todo el pueblo nepalí y de quien está prohibido sacar fotografías. A la mañana siguiente nos dejaron en el aeropuerto para salir dirección Karachi, pero allí empezó una odisea para la que no estábamos preparados. Después de horas de espera anunciaron que nuestro avión no podía aterrizar debido a las malas condiciones metereológicas y nos llevaron a un hotel de Katmandú, pues según ellos hasta el día siguiente sería imposible salir. Debido a este incidente perdimos todas las conexiones de los vuelos de vuelta y tuvimos que irnos a las oficinas de la PIA en Katmandú para solucionar el tema, cosa que nos llevó una mañana entera. Finalmente conseguimos plaza los cinco para salir de Nepal y llegar a Karachi (Pakistán), pero una vez allí el siguiente vuelo hasta Alemania no salía hasta unas 24 horas más tarde, con lo cual la PIA nos proporcionó un hotel en Karachi, nos retuvieron todos los pasaportes y entre fuertes medidas de seguridad nos acompañaron al hotel. Al día siguiente pudimos contratar una visita guiada por la ciudad para aprovechar un poco el día, además salir del hotel estaba totalmente prohibido si no era con un guía autorizado, primero porque estábamos en tránsito sin pasaporte y segundo porque acababan de detener en Karachi a los terroristas que habían atentado contra la embajada de EEUU en Kenia y Tanzania y estaban sacando a todos los turistas del país. |
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Aún así nos llevaron a visitar una mezquita y el mausoleo del fundador de Pakistán, también vimos los lavaderos donde miles y miles de montañas de ropa estaban apilados por los suelos aunque nos aseguraron que nunca se perdía ninguna pieza y antes de volver al hotel paramos a ver un mercado |
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Pasamos el resto del día encerrados en el hotel, sin poder ni querer salir, pues por la mañana ya nos miraban mal e incluso algún que otro personaje local nos apuntó con el dedo simulando un tiro de pistola. Aquel mismo día por la noche nos acompañaron al aeropuerto de Karachi, donde después de recuperar los pasaportes, de largas y tensas esperas y de ser cacheados sin miramientos conseguimos embarcar en el avión que nos llevaría hasta Alemania. Una vez dentro del avión nos abrazamos contentos y ya más tranquilos, pues casi teníamos un pie en casa, pero nos adelantamos a la celebración, pues pasaron 2 horas y el avión continuaba en tierra. Como única explicación dijeron que unos pasajeros tenían problemas con los papeles de inmigración. Ya de madrugada el avión despegó y entonces sí que empezamos a respirar, pero al cabo de una hora volvió a aterrizar, no se nos dio ninguna explicación y volvió a despegar aterrizando otra vez al cabo de poco rato. El desconcierto era total, preguntamos a varias azafatas y ninguna decía los mismo, una dijo no saber el motivo, otra hizo referencia a problemas con el espacio aéreo, y nosotros ya no sabíamos que pensar. Al fin, después de varias horas de incertidumbre y nervios el avión volvió a despegar y sin más al mediodía siguiente aterrizábamos en Alemania, donde pudimos coger otro vuelo hasta Barcelona. Llegamos a casa agotados y dos días más tarde de lo previsto, pero la sorpresa nos la llevamos cuando en la portada de todos los periódicos leímos que EEUU habían bombardeado Afganistán y entonces comprendimos al fin porque el avión aterrizó tantas veces...a poca distancia nuestra, en el país vecino, estaban cayendo bombas!. |